• Km. 4.5 Vía a la Costa, Guayaquil-Ecuador
  • +593 200 36 99

Mocalla expuso su esencia con sus típicos instrumentos de caña

El silencio reinó a las 20:40 del miércoles último en el auditorio principal del Teatro Centro de Arte, ubicado en el km 4,5 de la vía a Daule, en el noroeste de Guayaquil.

El silencio reinó a las 20:40 del miércoles último en el auditorio principal del Teatro Centro de Arte, ubicado en el km 4,5 de la vía a Daule, en el noroeste de Guayaquil. Ahí, el sonido de una especie de cascanueces hizo volar la imaginación de los presentes, quienes se trasladaron ficticiamente a la ribera de un río, de aquellos que se encuentran en las provincias de la Costa ecuatoriana.

Pasaron los segundos y una mezcla de notas musicales, provenientes de varios instrumentos elaborados con caña guadúa, dieron vida una vez más al tema Volando sobre el Ecuador. El telón se levantó, develando a los 13 músicos de Macolla Orquesta Bambúes, creada por la familia Ganchozo y que ofreció un concierto por sus 10 años de vida artística. Todos vistieron de blanco y sobre sus cabezas un sombrero de paja.

El sonido de rototones, tamboras, batería, bajo, guitarra electroacústica, bandolín, bandola y bandocello evocaron los ritmos de la Costa; las flautas, las melodías andinas y la marimba, al pueblo afro. Fue una combinación de culturas y tradiciones en una sola canción.

La escenografía complementó el espectáculo. En la parte posterior del tablado, unas alegorías con forma de los tallos de la caña guadúa transmitieron la sensación de que la agrupación ofrecía el concierto en un cañaveral. Las luces de colores fuertes cargaron aún más de calidez el ambiente. Todo, mientras en una pantalla gigante se reproducían imágenes de las cuatro regiones del país.

A la cabeza del conjunto musical estuvo Schuberth Ganchozo, instrumentista, folclorista y uno de los principales impulsores de este grupo.

El talento de los músicos floreció aún más durante el repertorio. Ellos interpretaron temas como Mi litoral bendecido, La barca y Cusumbo.

Esta última producción refiere el ambiente festivo que hay en un rodeo montubio. Ganchozo dijo que este tema lleva el nombre de un caballo bravo. Él, mientras usaba su guitarra, movía su cuerpo como si estuviese cabalgando el corcel.

Después, el grupo entonó la melodía Al campo voy. Se trató de un viaje a los cultivos y parajes costeños, donde se realizan actividades tradicionales como la elaboración del guarapo, un licor fuerte.

Al término de una de las canciones, Ganchozo bebió un trago de agua, de una botella que tenía cerca. Del público surgió un “¡salud!”. El músico no se inmutó y dijo: “No es puro, solo es pura agua”. Y soltó una sonrisa que contagio al público.

El listado de temas fue variado, al igual que las muestras de cariño del público. (F)

Nuestros auspiciantes