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Llevar el teatro a la web, un reto sin guion

La industria nacional busca rentabilizar sus obras en medio de la pandemia El sector cultural representa el 2,02% del PIB

Diez minutos antes de las 19:00, Daniela Cortés se alista para ‘ir’ al teatro. La función será virtual, vía la plataforma Zoom, pero es lo máximo que podrá acercarse a las tablas durante algún tiempo. ¿Meses? ¿Semanas? Nadie lo sabe todavía.

Por lo pronto, la publicista de 29 años pagó $ 5 para ver una obra del grupo ‘Teatralidades’, en el que participan dos actores. En condiciones normales, habría cancelado $ 15.

La función inicia a la hora acordada. La pareja de actores sale a escena y, durante una hora, desarrolla una pieza cómica sobre el amor y la tecnología. Además de Daniela, otras cuatro personas han asistido a la obra.

Para la industria de las artes escénicas ecuatorianas, la transición hacia las plataformas digitales no tiene mayores precedentes. Sin embargo, la difícil situación financiera del sector y la incertidumbre sobre una posible fecha de apertura tras la emergencia sanitaria, ha impulsado a que los teatros locales desarrollen propuestas sobre la marcha, y sin proyecciones concretas sobre la monetización de sus obras vía web.

Para el Teatro Centro de Arte, el proceso empezó a inicios de febrero. “Cuando vimos la magnitud de la pandemia, nos dimos cuenta que iba a ser imposible que permaneciéramos abiertos. Empezamos a buscar maneras de reinventarnos e ideamos un plan”, explicó David Faggioni, director de Marketing de la institución.

Ese plan empezó en las últimas semanas, con la proyección vía streaming de los conciertos del año pasado y continuará con la puesta en escena de las obras emblemáticas del teatro, antes de que arranque su nueva temporada en junio. “Cuando podamos reingresar al teatro, hemos pensando en realizar los conciertos de la Filarmónica, las obras y los domingos infantiles”, comentó.

Con respecto a los fondos para darle continuidad al programa, que está agendado hasta diciembre, Faggioni comentó que han contado con el apoyo de los auspiciantes del teatro para garantizar la puesta en escena. 

María Cecilia Sánchez de Martinod, directora del Teatro Sánchez Aguilar, también es optimista. Aunque acepta que la afectación del sector cultural es incuantificable, considera que sí es posible continuar produciendo. “Las artes escénicas han sobrevivido a las guerras, a las crisis económicas y también sobrevivirán a la pandemia”, recalcó.

Para ellos, la temporada iniciará vía plataformas, con obras nacionales a un precio promedio de $ 5. “Es un proceso nuevo para todo el sector. Son tiempos difíciles, pero debemos continuar trabajando, produciendo y apoyándonos entre nosotros”, señaló.

Tienen previsto iniciar con los recitales de varios artistas nacionales. Por el momento, como parte de una asociación con la Ópera Latinoamericana, están transmitiendo obras emblemáticas.

 

Pero no todos ven este proceso como algo realizable. Para Marlon Pantaleón, director del Estudio Paulsen, el éxito de la migración a lo virtual parece poco probable. "Hay mucha oferta gratuita en línea, y si ya es difícil que la gente acuda al teatro en modalidad presencial, veo complicado que acuda (y compre boletos) de forma virtual". 

El espacio, ubicado en Las Peñas, continúa con sus clases de preparación actoral pero, al menos por ahora, la posibilidad de montar su programación a través de internet parece lejana. 

Una de las principales dificultades para esta transición, es que pese a que hay 7.797 empresas culturales registradas en Ecuador, generando un promedio anual de más de $ 8 millones, desde el Estado no se ha terminado de adaptar a las políticas para dar el paso hacia la ‘economía naranja’, la monetización total de la industria artística del país.

Así lo explica Andrés Zerega, experto en Mercados de Industrias Culturales y Creativas. “En agosto del año pasado, con el anuncio del Plan Integral de Fomento Ecuador Creativo que quitó el gravamen del IVA a diez servicios culturales, y ofreció líneas de crédito a los gestores. Ahí recién se pudo pensar en la producción sustentable, que no tuviera un alto costo y que fuera rentable”, analizó. 

Añade que esta dificultad también ha limitado el crecimiento del mercado cultural y su aporte al PIB, que en el país es del 2,02 %, pero en México y Colombia, supera el 5 %. “En otros países, las industrias culturales generan millones, pero para eso se tienen que entender la dinámica, no solo desde los gestores, sino desde los contables, desde los departamentos jurídicos. Generando cadenas de valor, sí se puede hacer”, comentó.

Tras el inicio de la emergencia sanitaria, el ministerio de Cultura y Patrimonio lanzó un plan de contingencia para atender al sector, que incluye líneas de fomento y de crédito para los gestores, además de facilidades para la generación de contenido digital, que luego transmiten a través de sus plataformas. 

 

Pero no todos están tan seguros de que las políticas implementadas, y este camino sin trazo claro hacia la virtualidad den resultados positivos.

Santiago Roldós, cofundador de Muégano Teatro, considera que se necesita un aporte desde el Estado para evitar el cierre de los espacios. “Hemos planteado la necesidad de un plan de emergencia que a su vez cuestione de raíz las políticas de subvención vigentes. Sin el soporte del Estado estamos condenados al cierre: antes del Covid éramos los principales subvencionadores de los espacios y con la precarización en todos los órdenes, eso es imposible”, subrayó.

Este agregó que el grupo no migrará hacia la virtualidad y que, sin los $ 1.800 mensuales para el mantenimiento del espacio, lo más probable es que cierren. "Pero seguiremos haciendo teatro", concluyó.