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Formando una semilla de arte en niños

Daniela Marcillo tiene 7 años y quiere ser bailarina clásica, los hermanos adolescentes Amin y Haydar quieren aprender música, los tres integran la lista de los chicos que asistieron este año a las audiciones del programa social Semilleros del Teatro Cent

Daniela Marcillo tiene 7 años y quiere ser bailarina clásica, los hermanos adolescentes Amin y Haydar quieren aprender música, los tres integran la lista de los chicos que asistieron este año a las audiciones del programa social Semilleros del Teatro Centro de Arte (TCA).

Las audiciones se realizaron para ballet, danza folclórica, música folclórica, hip hop, teatro y pintura, y estaban dirigidas para menores de 7 a 15 años que estudian en la tarde en algún plantel de la ciudad y quieren aprender una de estas artes. La enseñanza no tiene costo y en el caso de los que estudian música tienen que llevar el instrumento que van a tocar.

Daniela cuenta que ella y su mamá madrugaron el martes pasado para tomar a las siete de la mañana un bus para dirigirse desde Daule hasta el Teatro Centro de Arte, en el kilómetro 4,5 de la vía a la costa, donde se iban a realizar las pruebas.

Ella audicionó en una sala de ballet junto con otras niñas que también querían hacer las pruebas y que son de escasos recursos económicos. En otras salas estaban los aspirantes a las otras artes. Los seleccionados empezarán clases el próximo 5 de junio, cuando también se hará una última audición para quienes no pudieron asistir a las anteriores.

Rosario Delgado, directora de las escuelas del Teatro Centro de Arte, que pertenece a la Sociedad Femenina de Cultura, manifiesta que es importante que los padres hagan que sus hijos participen en Semilleros, porque les va a ayudar a tener conocimientos artísticos.

“Aunque no vayan a ser artistas, su mundo, su espectro cultural se va a ampliar. Nos hemos dado cuenta de cómo vienen los niños, pero cambian tanto físicamente como mentalmente”, indica Delgado, quien está desde que arrancó el programa en 2006 y fue la gestora.

Se lamenta por el poco interés que hay en los padres de que los niños aprendan algún arte, pese a que no tiene ningún costo.

Añade que el TCA no dispone de fondos para hacer una gran difusión pública y que sería importante que en esa parte colaboren los medios de comunicación para que la ciudadanía tenga conocimiento de lo que ofrecen y lleven a sus hijos para que participen y aprendan,

César León, profesor de Música del teatro, que tiene una escuela de música en la Prosperina, dice que él personalmente ha ido a las casas de ese sector a indicarles a los padres que lleven a sus hijos a las audiciones de Semilleros, pero que no ha recibido una buena respuesta.

“Uno trata de hablarles, pero hay personas que ni siquiera me quieren atender y solo dicen ‘gracias, no, gracias’”, cuenta con pesar el maestro, quien añade que en las audiciones él no le cierra las puertas a ningún chico, porque lo que le interesa es que tengan las ganas de aprender.

Él enseña instrumentación, iniciación musical, flauta, xilófono, melódica y guitarra para los que deseen aprender a tocar este instrumento de cuerda.

“De los niños de Semilleros hay algunos que ahora continúan en el conservatorio. Le doy el nombre de Yaritza Parrales, quien terminó en nuestra Escuela de Arte y ella en este momento pertenece al ballet del teatro, además es una destacada estudiante de la Escuela Superior Politécnica (Espol), y ganó uno de los premios del Municipio de Guayaquil como mejor estudiante”, dice Delgado al referirse a los resultados de algunos de los estudiantes.

“Como su nombre lo indica (Semilleros), la intención del programa es poner una semilla de arte de las diferentes modalidades que se dan en los niños. Los chicos que acceden aquí, al principio eran de 7 a 12 años de edad, ahora hemos extendido y admitimos hasta jovencitos de 15 años en lo que es teatro”, anota Delgado.

El horario de asistencia a clases es de 09:00 a 11:00. “En esto también ha habido un cambio porque los colegios cambiaron su formato y ahora entran más temprano, antes las clases eran de 10:00 hasta las 12:00”, dice.

Al momento Semilleros cuenta con seis maestros: María Fernanda Neira, Margarita Cañarte, Scarlet Pazmiño, César León, Alejandra Suárez y Janeth Alejandro.

Alejandra enseña teatro y dice que en las audiciones ella solo ve si el aspirante tiene ganas de aprender ese arte.

“La fundación lo que busca es que los chicos hagan algo más que estudiar y estar en casa, que aprendan un arte, que no solo es para una formación artística, sino que es algo que sirve para la vida. Hay niños que yo he tenido acá y que les daba miedo pararse ante el público, les daba vergüenza y solo venían porque sus padres los traían, pero que ahora son de los mejores que tengo y otros ya se han ido porque han entrado a otro horario en el colegio”, cuenta la maestra.

A la audición de este año acudió Daniel Coba, de 11 años. Él quiere ser actor, porque le gusta y ya ha participado en una obra de la Iglesia evangélica a la que asiste con sus padres. Estudia en la escuela República de Cuba y vive en el sur de la ciudad, desde donde espera trasladarse tres veces a la semana al Teatro Centro de Arte a recibir las clases.

El programa social de la Fundación dura lo mismo que el periodo escolar, de mayo a enero.

En lo que es ballet hay una secuencia de tres años; durante ese tiempo son seleccionados niños y niñas que tengan muy buenas condiciones y pasan a ser becados en la escuela de la tarde del Teatro Centro de Arte. (I)

En las audiciones se les hacen pruebas que tienen que ver con el manejo de las palmas, seguir  algunas secuencias, imitar pasos, que es la base para ver si tiene aptitudes”.
Scarlett Pazmiño,
Profesora de ballet

Este es un programa social muy ambicioso de la institución, el fin es fomentar el arte en nuestro medio. Que las personas tengan un conocimiento artístico”.
Rosario Delgado,
Directora de las escuelas del TCA

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