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Risas y mensajes en su propuesta navideña

De una gris y blanca montaña de madera bajó un ser verde y peludo junto con su perro.

De una gris y blanca montaña de madera bajó un ser verde y peludo junto con su perro. En puntillas se acercó a Cindy, vestida con un traje melón, y le hizo muecas para asustarla, pero la pequeña, al verlo, dio un grito que el asustado terminó siendo él. Ante este acto, los niños del público, en la sala experimental del Teatro Centro de Arte (TCA), sonrieron parándose de sus asientos.

Era la obra El Grinch, una Navidad de ensueño, presentada ayer a las 10:30 por el grupo Kurombos.

Los niños observaron la obra e interactuaron con los personajes. Durante el primer acto, Cindy preguntó: “¿Quién eres tú?” al ser verde. Una menor de 6 años, llamada Anahí, contestó emocionada: “¡Es el Grinch, es el Grinch!”.

Gabriel Tamayo, progenitor de la niña, comentó, al equipo de este Diario, que la historia era interesante para los niños. “Mi hija mayor (Anahí) vio la película en cable, pero en obra de teatro la vive más”, indicó el padre de familia.

Respecto del ambiente del lugar, Tamayo destacó que era acogedor. “Los pequeños se sienten más cerca de los actores”, agregó.

Mientras, en el escenario, Cindy invitaba al Grinch a ser el “Alegre Maestre” de Villa Quién. Él aceptó ir por el premio y bailó con los habitantes. Los niños continuaron riendo con los movimientos.

Después de un receso, en el que padres e hijos degustaban de bocaditos, la obra siguió su curso. Las luces se encendieron. Los habitantes de Villa Quién estaban listos para homenajear al Grinch.

Cuando le entregaron una afeitadora como premio, se sintió burlado. Del público se escuchó: “Eso no se hace”. Era Tatiana, de 5 años. “Así es, hija”, le susurró Martha Paredes, su madre, mientras abría una funda de dulces.

“¡No, Grinch, no hagas eso!”, exclamaron los niños al mirar cómo el personaje se robaba los regalos de la villa. Al terminar su venganza, preguntó qué le faltaba por llevarse. “El árbol”, contestó Ronald, de 5 años de edad. Cecilia Soto, madre del niño, sonrió junto a él. “El teatro me encanta desde pequeña. Y dejo que mi hijo disfrute también de este arte”, contó Soto.

La pequeña Cindy reprendió al Grinch, quien estaba vestido de Papá Noel en escena.

Junto a su perro Max ofreció disculpas y los personajes animaron al público a cantar. El telón se cerró. Al salir de la sala, una larga fila de niños esperaba la próxima función. (I)

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