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Desde Nueva York, historias de amigos y notas de jazz llegarán al Teatro Centro de Arte en próximo concierto

La cita prevista para el martes 14 de junio reúne a Joan Sánchez, Austin Zhang y Luis Sigüenza.

La música tiene ese poder de conectar personas a través de sus notas. Un diálogo invisible que ocurre cuando la inspiración que envuelve al intérprete accede a las emociones, a veces inconscientes, de quien lo escucha provocando una reacción.

Eso le ocurrió al pianista guayaquileño Joan Sánchez durante una presentación mientras cursaba su segundo año en el Manhattan School of Music (Nueva York). Tras culminar su intervención, uno de sus compañeros se acercó a abrazarlo, y sin preámbulos, y con una total honestidad, lo felicitó diciéndole: “Hermano, sonaste de una manera hermosa”. Se trataba del joven saxofonista Austin Zhang, con quien desde entonces lo une gran amistad forjada por la música.

Zhang será uno de los invitados al concierto que organiza Sánchez para el martes 14 de junio en la sala experimental del Teatro Centro de Arte, en el que espera compartir con los asistentes esta y otras anécdotas de lo que significa ser un músico en la Gran Manzana.

 

Para completar el trío de amigos, se une al concierto de jazz el también saxofonista Luis Sigüenza, quien compartía con Joan el sueño de estudiar música en Nueva York y lo logró. “Con Luis hicimos un concierto juntos mientras yo estudiaba en el conservatorio Rimsky Korsakov (Guayaquil) y conversamos de nuestras aspiraciones y sobre lo increíble que sería ir a Nueva York a estudiar y a vivir y diez años más tarde nos encontramos en las calles de La Gran Manzana”, recuerda Sánchez, ahora de 30 años. “Fue maravilloso que ahora ya estábamos allá, caminando por esas calles”.

La banda que deleitará al público esa noche desde las 20:00 alcanza su toque final con Giovanni Bermúdez, quien estará en el contrabajo y Carlos Bravo, en la batería.

Destruido y reconstruido

Para Sánchez no resultó fácil ganarse un espacio en esa prestigiosa academia (fue aceptado en su segunda aplicación) y, una vez que entró, tuvo que luchar por cumplir con el nivel y las demandas de un instituto musical de élite. Según recuerda fue una constante sensación de sentirse destruido para volver a levantarse al día siguiente.

“Fue una experiencia muy fuerte, me moldeó mucho no solo como artista sino también como ser humano, hubo alegrías hasta las lágrimas y momentos durísimos que también son parte del crecimiento”, resume. “Nos moldeamos también a través del sufrimiento porque nos otorga una profundidad especial, una manera de apreciar la vida como ninguna otra cosa, el dolor desarrolla una esencia especial en lo profundo de nosotros que nos hace entender la vida con mucho más empatía con pasión y disfrutarla a un nivel mucho más profundo”.

Asimismo, Sánchez acumuló experiencias inolvidables como cuando el bajista norteamericano Ron Carter, considerado una leyenda viviente para muchos, les dio acceso para ir a verlo gratuitamente dos noches en el Village Vanguard, uno de los clubes famosos de jazz de la ciudad. “Con todas las cosas que vivimos en el caos que es este mundo, hay cosas hermosas por las que podemos estar agradecidos y que en verdad fue un privilegio disfrutarlas”.

Más invitados

El dúo guayaquileño A Groove Supreme será el encargo de abrir la noche que incluirá composiciones originales de los artistas. “Habrá temas originales de Austin, de Luis Alberto y míos”, explica Sánchez. “Más standards de jazz, con la tradición que hemos estudiado y con el sonido de Nueva York que queremos imprimir”.

 

El concierto recorrerá los géneros del latin jazz, blues y bossanova. Todo, subraya Sánchez, con un sonido moderno.

“Quisiera que todos lloren de felicidad, de lo real que puede ser la música y cómo puede impactar en nosotros y remover el espíritu humano al punto de que puedan apreciar la vida con otros ojos”, dice Sánchez. “Todos tenemos algún dolor que ha hecho que nos pongamos máscaras para protegernos, pero algo que me gusta es invitar a los presentes por medio de mi arte a quitarse esas apariencias y encontrar la luz en la oscuridad. Las lágrimas son también una manifestación de libertad”.

Entradas a la venta en Ticketshow, costo único: $25.

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